fbpx

EL AZÚCAR ES MALO. ME PASO A LA STEVIA

Has hecho un cambio de chip, y de repente has abierto los ojos: el azúcar no te aporta nada. Lo tienes muy claro. ¿Y ahora qué? ¿Cómo endulzar tu café, yogur, bizcocho casero…?

Quizá ya has dado un paso más allá con algún otro edulcorante (sirope de ágave, a lo mejor, que está presente en muchos súpers). Pero alguien te ha dicho que ese edulcorante (ágave, sacarina, etc) también es “malo” para la salud. Aunque esa persona no lleve bata blanca y el título de nutricionista bajo el brazo.

Pero claro, a ti ya se te ha disparado una alarma: hay que buscar algo “natural” para endulzar. Y alguien de habla de la Stevia… y de lo natural que es.

¿Pero te has parado a pensar qué hay de cierto en ello? ¿La Stevia es una buena elección para sustituir el azúcar? ¿Y qué Stevia comprar?

Nota 2019: Este artículo lo he reeditado, ya que sois muchos los que llegáis a mi blog por él. He actualizado algún estudio e información.

No te lo pierdas 😉

 

DE LA PLANTA AL PROCESADO (Cápsula, líquido, polvo…)

Ya hemos dicho que a medida que va calando el mensaje de lo malo que es consumir azúcar, a éste le van surgiendo posibles “sustitutivos”: la panela, el azúcar de coco, los famosos siropes (de arce, de ágave, de arroz, de dátil… y un sinfín más), la miel cruda… Y sobre todo el que actualmente está más de moda: la stevia.

La mayoría de gente considera “buena” la stevia como elección a la hora de endulzar los alimentos porque la consideran un edulcorante “natural” con múltiples propiedades beneficiosas. ¿Qué hay de verdad en eso? Pues que lo natural precisamente se pierde en su procesado y transformación, de modo que los productos que vemos en los supermercados han perdido las propiedades que tiene la planta original.

Sí es cierto que no aportan calorías ni elevan los niveles de glucosa en sangre, pero:

1 – No tienen las propiedades medicinales que sí posee la stevia (si quieres conocer cuáles son puedes leer este artículo). https://www.botanical-online.com/medicinalsstevia.htm

2 – Se suelen mezclan con otros aditivos en pro de mejorar el sabor y abaratar el coste de fabricación.

 

AH, ¿NO ES STEVIA LO QUE VENDEN EN EL SÚPER?

No, no lo es.

La stevia es una planta de la especie Stevia rebaudiana cuyas hojas tienen dos componentes: uno endulzante (dado por el principio activo rebaudiósido A) y otro terapéutico (dado por el principio activo esteviósido). Su formato entero (las hojas verdes frescas y también las secas), sí conservan ambos componentes, lo cual deja de ocurrir con los extractos de stevia (en polvo, en líquido o en cápsulas, da lo mismo) elaborados comercialmente, que sólo tienen el principio rebaudiósido.

La industria alimentaria ha sabido aprovechar el tirón popular de la stevia para introducirla tanto sola (como endulzante por sí solo) como aditivo edulcorante en sus productos, bajo el nombre de glucósidos de steviol o  E-960. ¿Te has fijado que el término glucósidos de esteviol recuerda más al nombre stevia que el de rebaudiósido?

La encontrarás añadida en zumos, refrescos y dulces, eso sí: endulzados con stevia (menos mal!). Al margen de la ironía, no se trata de demonizar este producto, porque como hemos dicho la stevia no aporta calorías y es apta para diabéticos. El problema es que el consumo de estos alimentos desplaza otros de mayor calidad como la fruta, frutos secos, etc. Siempre será mejor tomar una naranja que un vaso de zumo de naranja Granini endulzado con stevia. Esa es la idea, ¿ok?

 

¡PERO LA STEVIA ES NATURAL!

Avalar la Stevia como un endulzante “natural” es falsear el término. De las hojas verdes de la stevia al polvo blanco o el líquido transparente (que son las 2 presentaciones más comunes) hay todo un proceso de fabricación al detrás y muchos métodos distintos para obtener el producto que finalmente ves. El más común consiste en la siguiente secuencia:  las hojas se secan en una disolución de agua destilada y carbonato de calcio; se eliminan las hojas por filtración y se deja sólo el hidróxido de calcio; el extracto se lleva a un cierto pH a través de una corriente de dióxido de carbono y se filtra al vacío pasando por una resina hasta que finalmente se cristaliza.

Así se obtiene el producto puro (el rebaudiósido A), que pasa comercialmente a denominarse E-960 o glucósidos de steviol.

En esta fase, para abaratar costes muchos fabricantes lo mezclan con otros compuestos o edulcorantes, quedando la cantidad de Stevia reducida en muchas ocasiones a un mísero 2% (e incluso menos!).

 

POR QUÉ SI QUERES STEVIA DE CALIDAD NO PUEDES BUSCAR EN TU SÚPER HABITUAL

Aquí vienen las malas noticias: la stevia comercial de buena calidad raramente se encuentra en los supermercados.  El porcentaje real de esos glucósidos de steviol suele ser muy bajo. El resto, lo componen excipientes y otros edulcorantes sintéticos.

En este cuadro encontrarás algunas de las marcas más conocidas que venden stevia. Fíjate en el apartado de la lista de ingredientes. ¿Te sorprende?

 

 

 

Está claro que la lista es mucho más extensa y que ésta es solo una muestra. No es que su consumo sea perjudicial, pero es importantes que sepas lo que estás comprando.

Si lo que buscas es stevia de mayor calidad, te tocará recurrir a tiendas ecológicas u otros establecimientos online especializados, aunque eso tampoco es una garantía. Mira siempre las etiquetas (que al menos observes porcentajes elevados).

Algunas opciones que sí me gustan son éstas:

 

 


LA STEVIA: TAN NATURAL Y CON CANTIDAD MÁXIMA RECOMENDADA POR DÍA

Pues sí: la Organización Mundial de la Salud y la EFSA establecen que se puede consumir hasta 4 mg por kilogramo. No está establecido un límite máximo tolerable sin experimentar efectos secundarios, pero dosis diarias muy altas podrían causar una caída significativa de la presión arterial, lo que teóricamente es posiblemente peligroso.

Aún así, realmente eso supondría que una persona adulta de unos 70 kg de peso podría llegar a consumir hasta 280 mg de extracto stevia al día.

Si te interesa ampliar la información acerca de la stevia, te sugiero que leas los artículos de los nutricionistas Julio Basulto y Aitor Sanchez (del blog «Mi dieta cojea»), ya que pueden despejarte más dudas.

 

LA STEVIA NO QUITA EL HECHO DE QUE COMAS MAL

Sí, es cierto que la Stevia no eleva el índice glucémico en sangre, por lo que la insulina es innecesaria para metabolizar este edulcorante. Eso la hace apta para diabéticos y dietas bajas en azúcares libres.

Y otra cosa buena: el rebaudiósido A no influye significativamente en la composición de la microflora intestinal. Así como hay otros edulcorantes que contribuyen a hinchazones abdominales y molestias digestivas, por la alteración que tienen en nuestra microbiota, la Stevia no tiene ese efecto.

Si tomando polialcoholes (maltitol, sorbitol…) tenías molestias gástricas, la Stevia puede ser una buena opción.

PERO OJO:

  • La Stevia no quita el embutido del pan que has comido a media mañana.
  • Que endulces con Stevia un bizcocho, no le quita lo insano de la harina de trigo refinada y aceite que le eches (si lo haces así).
  • La Stevia te acostumbra al dulce. Tu paladar está menos por la labor de degustar verdura y fruta si constantemente está probando cosas dulces. Así que si echas Stevia a todo, estás haciéndote un flaco favor para incrementar el consumo de alimentos que nutren de verdad. No te gustarán igual.

EN RESUMEN: La stevia que encontremos sola o como aditivo en el supermercado se aleja de la planta natural como tal y por lo tanto de sus propiedades. No obstante, como consumo esporádico puede ser una buena alternativa al azúcar, ya que al menos no aporta calorías ni eleva los niveles de glucosa en sangre. Pero no alucines con sus beneficios porque se han perdido por el camino… Ningún alimento que consumimos tiene un efecto inocuo, por lo que en la moderación está la clave.

 

 A continuación encontrarás los servicios que ofrezco, pincha sobre ‘LEER MÁS’ para ver la descripción detallada de cada uno de ellos:

Share via
Copy link