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Y CÓMO SABERLO TE AYUDARÁ A DESENGANCHARTE DE ÉL

¿Cuál es la diferencia entre las siguientes 3 afirmaciones?

1 – El consumo del tabaco es adictivo y perjudica al estado de salud de la persona que fuma.

2 – El consumo de las bebidas alcohólicas es adictivo y perjudica al estado de salud de la persona que las bebe.

3 – El consumo del azúcar es adictivo y perjudica al estado de salud de la persona que lo ingiere.

Exacto: que las 2 primeras han calado hondo en la sociedad. Nadie las pone en duda y cualquiera es plenamente consciente de los riesgos que conlleva abusar de estas drogas. Las asociaciones con el efecto en el cuerpo son claras: «Soy fumador, ergo daño mis pulmones, y por lo tanto tengo alto riesgo de cáncer, toso con frecuencia, etc»; «Soy alcohólico (no me meteré aquí con la copa del fin de semana), ergo daño mi hígado, y tengo más riesgo de padecer cirrosis, etc».

Tomo azúcar, engordo. Como mucho, esa será la asociación que hará la mayoría de gente. Pues bien, el consumo excesivo de azúcar aumenta (y mucho) el riesgo de diabetes, ictus, problemas cardiovasculares y digestivos, envejecimiento prematuro, y, por supuesto, sobrepeso y obesidad. Éstos son los riesgos más evaluados en estudios, y hay otros en camino.

Hay mucha información acerca de los efectos nocivos del azúcar en el organismo. Una de las claves para reducir su consumo es comenzar a considerarlo como una droga, tal y como harías con el tabaco y el alcohol.

SOMOS GOLOSOS PORQUE...

1-Es sabroso: Claro, ya lo sabías, no? Pero que te encante algo no significa que tu cuerpo lo necesite.

2- Lo asocias a situaciones placenteras: Como picotear delante de un TV, ver una peli en el cine, comer un postre en un restaurante, estar en casa solo con un dulce en el sofá… Tomo azúcar, y siento placer.

3- Por genética ¿Sabías que ser goloso viene condicionado hasta un 30% por la genética?

3 RAZONES POR LAS QUE EL AZÚCAR ACTÚA COMO UNA DROGA MÁS

A- Como toda droga, privarse de él es casi imposible si alguien lo consume con regularidad. Intenta estar 7 días sin catarlo: ni en el café, ni en las galletas que compras en el súper, ni en algunos productos envasados que tengas en la despesa (aparecerá como ingrediente en su etiqueta) tales como algunos pimientos rojos, maíz dulce, etc. Misión casi imposible! Haz la prueba por ti mismo. Veredicto: crea dependencia.

B- El azúcar provoca en el cerebro un efecto de placer como el que provoca la heroína o cocaína. Para mantener esa agradable sensación de bienestar, cada vez necesitas más azúcar. En concreto, al tomar azúcar segregas opioides y dopamina, ambos neurotransmisores responsables de sentir placer. Veredicto: provoca «falso» bienestar.

C- Dejar de consumirlo si se está muy habituado crea síndrome de abstinencia (como cualquier droga): malestar, dolor de cabeza, ansiedad, antojos, ira… Veredicto: la abstinencia acarrea consecuencias.

Por lo tanto, si conocer las consecuencias de tomar azúcar con regularidad no te motiva lo suficiente, quizá comenzar a verlo como «droga» en lugar de «alimento» sí pueda hacerlo. Al fin y al cabo, el azúcar (y he hablado en esta entrada de él siempre como el refinado/añadido y nunca como el presente naturalmente en los alimentos), no alimenta (aporta calorías vacías). No nutre, sólo se depende de él. Como toda droga.

Que los organismos oficiales en materia de salud alerten de sus efectos nocivos, nos da una pista más, no? La OMS, la Asociación de Pediatría Española, y muchas otras escriben artículos acerca del tema.

Pero claro: las redes sociales y TV no están plagadas de anuncios de Camel o Marlboro. Pero sí de Oreo, Marbú, Dinos, yogures Activia de mil y un sabores, tortitas Bicentury de chocolate (antaño Biocentury)… O en bebidas tipo Coca-cola, Cacaolat, Colacao, Nesquick, etc. Lo cual no contribuye precisamente a dar imagen de «peligrosidad» que sí asociamos al tabaco o alcohol.

El mensaje es claro: estamos incentivados y rodeados, por mucho que parezca un mensaje alarmista. El azúcar es accesible, y tomarlo no está mal visto (más bien al contrario, si no lo tomas nunca, el bicho raro eres tú!).

Por si fuera poco, tú, como adulto, controlas más tu derecho como consumidor al no adquirir determinados productos. Pero benditos fabricantes, saben que con los niños tienen las de ganar, así que enfocan sus esfuerzos hacia ellos. Y qué madre es mala madre si permite de vez en cuando dar galletas a su hijo para desayunar? Y un colacao por la tarde? Y el petit suisse de postres? Espera… ¿pero no era de vez en cuando?

Por lo tanto… y si comenzáramos a verlo como lo que es? Una droga de alto alcance?

 

 

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