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¿Llegas cansada a casa y sin ideas para la cena?

Descárgate mi guía para preparar cenas saludables en apenas 10 minutos y descubre la lista de la compra con los alimentos que deberías tener en tu despensa

¡Sí, dame ideas!

Soy Eli Custo, Coach Nutricional

Y estoy aquí para ayudar a mujeres superpreocupadas a poner en orden su dieta y estilo de vida

Mi objetivo es ayudarte a conseguir:

Recuperar tiempo para ti misma

Ganar confianza y salud

Todo esto lo conseguiremos gracias a:

Una buena alimentación

Una buena organización

Créeme, es genial redescubrir

nuevas rutinas de alimentación y gestión del tiempo

Comer sano, hacerlo de forma consciente y con una planificación al detrás, me ha llevado a conseguir:

¡ Sacar tiempo para mí!

Organizar mi jornada y ​planificar mis menús semanalmente me ha permitido liberar 30 minutos al día que dedico a hacer ejercicio en casa, pasear con la familia o leer algún buen libro.

Saber cuándo tengo hambre... y cuándo tengo ganas de comer.

La conciencia me ha dado pistas para diferenciar ambas. Y cuando solo tengo «ganas de comer», cambio el chip y voy a por una actividad que no sea comer y que me aporte valor.

Saber qué me sienta bien comer, y qué no

Dentro de lo saludable, lo que me conviene. Ésta es la esencia de la bioindividualidad.
Entonces

¿Qué te impide hacer lo mismo?

Hay muchas causas que están detrás del no alimentarse saludablemente todos los días: falta de motivación, de tiempo o de ideas, sentimiento de culpa cuando un día comes mal, etc …

Pero hay una primera que te impide hoy ​​cambiar tu estilo de vida:

“​Saber que ruta elegir”

Y es que hay tantas formas de hacerlo como personas, porque ¡cada una es un mundo!
Simplemente dime:

¿Cuántas veces una dieta le ha funcionado a una amiga tuya pero en cambio no encaja contigo?

¿Sientes admiración por cómo se organiza una compañera de trabajo pero en cambio tiene rutinas y obligaciones muy distintas a las tuyas?

¿Cómo saber qué alimentación sana es la adecuada para ti y cómo integrarla en tu vida fácilmente?

Mi trabajo consiste en detectar tus barreras y darte herramientas para que las superemos

​​Yo también estuve en ese punto: entre el momento AJÁ de darme cuenta que no comía bien y el ​momento de querer hacer algo… pero no saber ​muy bien qué.
Antes de que te explique mi historia y los errores que yo misma cometí y que quiero ahorrarte, ​pregúntate si estás en alguna de estas situaciones:
Q
​Tienes el síndrome de la hoja en blanco: cuando toca comer (o cenar), no sabes qué preparar. Y eso a veces te estresa y acabas comiendo lo primero que pillas o repitiendo el mismo plato de siempre.
Q
​Das por sentado que es normal tener estrés y ansiedad.
Q
Te gustaría que tu familia también coma saludable pero cada uno tiene sus gustos propios y son reacios a probar cosas nuevas.
Q
Llevas ya muchos años con un cuerpo que no tiene la forma que tú deseas, pero te cuesta encontrar el momento para hacer algo al respecto. ​Das por sentado que es normal tener estrés y ansiedad
Q
​​No tienes tiempo para cocinar. Vamos, que como mucho puedes dedicar 15 minutos a hacerlo.
Q
​​​Ya has hecho dietas en el pasado y ​eres reacia hacia probar “otra más”. ​¿Para qué invertir otra vez esfuerzo, tiempo y dinero?
Q
No quieres renunciar a comer lo que te gusta.
¿Te sientes identificada con alguna de estas afirmaciones? Mi objetivo es ayudarte a superar todos esos problemas
¡Te mostraré que alimentación saludable es la que va contigo y cómo deberías planificarla!

¿Cómo lo haremos?

Cada persona es un mundo, y por eso ​no vendo Cursos para adelgazar ​ni ​Programas de salud ni nada estándar o predefinido.
Estoy convencida de que no se logran los mismos resultados para el cliente.
Lo que yo ofrezco es un coaching individual, una asesoría de tú a tú. Precisamente porque sé que los resultados llegan cuando alguien está totalmente disponible para ti para resolver tus dudas al momento, he creado un método de acompañamiento 24/7.

Es decir, estoy pendiente de ti en todo momento.

Cambiar hábitos no es fácil, no te engañaré. Pero es aún más difícil si no puedes resolverlos al momento.

No puedes sacar partido a un coach si tienes que esperar a la siguiente sesión para preguntarle lo que ahora quieres saber. O no quieres desahogarte públicamente en un grupo de Facebook pre-hecho por un programa que no es a medida.

Por eso, te invito a que me dejes estar por ti y hagamos algo ya para solucionar todo aquello que hoy quieres cambiar.

¿Quieres saber mi historia?

​Ahora que ya sabes lo que puedo hacer por ti, quizá querrás saber quién soy.
Yo también tengo la necesidad de saberlo todo acerca de alguien cuando ​me siento comprendida, y si he captado tu atención es que te interesa saber si yo también tuve alguno de esos problemas.

1. Cómo comenzó todo

Crecí desayunando y merendando galletas, ​ croissants, cereales de todos los sabores y colores, etc. En general, tenía un amplio repertorio de bollería dentro de mi dieta diaria y además no practicaba ningún deporte o extraescolar con la cual moverme un poco.

Resultado: sobrepeso.

​Hasta que un día me propuse encontrar una solución.

​Y como siempre que me he propuesto algo lo he dado todo, comencé a interesarme por la nutrición. El problema es que sin formación y ​en plena adolescencia, lo único que se me ocurrió fue comenzar a mirarme en las calorías en lugar de valorar de dónde provenían éstas. (Bueno, eso y que a finales de los 90 – principios de los 2000 era lo que se estilaba).

Con el tiempo perdí peso, por supuesto. Pero me había fijado un objetivo trampa: quería “adelgazar”. No ​me había propuesto “aprender a comer bien”. Y ese es el problema de las dietas: que los resultados duran lo que dura la dieta. Comer bien, en cambio, es un hábito. Y los hábitos son mucho más difíciles de perder.

​Ya durante la universidad ​descubrí la nutrición desde otra óptica. Por entonces comencé a interesarme por otras formas de alimentación: el vegetarianismo, la macrobiótica, la paleo… fue una época de muchos descubrimientos ​donde vi claro que importaba más de dónde venían las calorías que su número.

Divagué mucho leyendo ​miles de blogs, donde cada uno defendía una postura o forma de alimentarse. ​Existía (y existe aún) tanta información contradictoria, que ​o discriminas lo que va contigo, o pierdes tiempo y dinero con el gurú de turno y la dieta de moda.

De los estudios en Nutrición y Dietética me quedo con el aprendizaje de que no existe ni la dieta ideal ni el alimento ideal, y que cada etapa de la vida requiere de formas distintas de combinar los alimentos.

2. Aprendiendo a planificar

Llegó la maternidad, y con ella la falta de tiempo.

A los 6 meses, iniciamos la Alimentación Complementaria a través del método BLW (alimentación autorregulada y guiada por el bebé). Y ello me obligó a sacar toda mi creatividad y organización para planificar comidas variadas, con poco tiempo y evitando que se echara nada a perder.

Llegó la maternidad, y con ella la falta de tiempo.

Me lo tomé como un reto, e invertí mucho tiempo en encontrar la mejor forma de planificar los menús semanales en casa, aunque apenas tuviera ​10 minutos al día para cocinar (es lo que tiene trabajar fuera y ser madre).

Reorganicé despensa, estructuré las comidas para que en casa todos estuvieran satisfechos (no, no comemos todos lo mismo, porque cada uno tiene gustos y necesidades individuales que se deben respetar) y comencé ​a dominar el arte de la optimización de los fogones.

Cocinando apenas ​unos pocos minutos al día, te aseguro que puedes disfrutar de un menú saludable para todos y se ahorra mucho tiempo y dinero.

3. El momento «Ajá»

Me encantaría decir que ahí acabó mi aprendizaje. Pero ser madre no sólo me enseñó a organizar y planificarme para tener más tiempo libre.

El estrés del día a día, las prisas, la autoexigencia y el trabajo fuera de casa desembocaron en una crisis personal. Físicamente, esto se tradujo en ​ dolor abdominal, hinchazón… Hubo tardes en que no me podía ni mover del sofá. ​

Para solucionar las molestias, acudí al médico especialista. Pero no tenía nada “grave”. Me dijo que seguramente las molestias provenían del estrés. Y que debía remediar éste.

​Me formé con una coach experta en técnicas de autoescucha y autoconciencia para gestionar ese estrés y malestar.

El cambio fue enorme. Con varias herramientas, en pocos minutos podía hacer un check completo de lo que estaba bien y lo que estaba mal en mi cuerpo y en mi ​cabeza, ​y poner remedio.Una de esas herramientas fue ​escribir un diario de alimentación: así podía relacionar el momento de malestar con dos aspectos: lo que había comido, y ​lo que había sentido ese día en concreto (euforia, calma, rabia, aburrimiento…).

Hay una relación directa entre lo que sentimos y lo que escogemos para comer. Aún hoy con mis clientas es algo que ​utilizamos mucho, porque permite ver enseguida lo que falla en cualquier momento.

​Así que ya lo ves: ​debes conocer y dominar tus emociones para que el cambio sea auténtico.

¿Por qué elegir la alimentación

Alimentación consciente y coherente

Existe tanta sobreinformación​ entorno a la nutrición, que hemos olvidado de comer de forma consciente y coherente.
Déjame ponerte algunos ejemplos:

Algunas voces dicen que hay que comer 5 veces al día (cada poco y en poca cantidad). En otros, que para no saturar el sistema digestivo es mejor concentrar las comidas en 3 al día. Otras opinan que todo depende de si quieres bajar o subir de peso…

¿Dónde queda la conciencia del hambre fisiológica y la coherencia de comer cuando ésta aparezca?

Nos ofrecen cada vez mayor variedad de alimentos bajo las etiquetas natural o saludable. Los súper están repletos de panela, quinoa, bayas de goji, semillas de chía… a precios caros y de origen transatlántico muchas veces. ¿Dónde queda la coherencia de si realmente necesitamos esos alimentos y nos podemos apañar con verduras, legumbres y otros productos sanos?

¿Dónde queda la conciencia de comprar alimentos locales a precios que por tanto sí sean razonables?

Nos ofrecen cada vez mayor variedad de alimentos bajo las etiquetas natural o saludable. Los súper están repletos de panela, quinoa, bayas de goji, semillas de chía… a precios caros y de origen transatlántico muchas veces. ¿Dónde queda la coherencia de si realmente necesitamos esos alimentos y nos podemos apañar con verduras, legumbres y otros productos sanos?

¿Dónde queda la conciencia de comprar alimentos locales a precios que por tanto sí sean razonables?

¿Es sano comer un plato de verduras mirando el móvil, tras una jornada estresante en el trabajo o un disgusto en casa?

¿Se digiere y sienta igual de bien que hacerlo bajo otra situación?

En definitiva …

Alimentación saludable, sí pero con sentido y siempre desde la conciencia

Si no, no avanzamos

No pierdas más el tiempo y …

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Además compartiré contenido exclusivo contigo para poner en orden tu dieta y tu estilo de vida.

¡Sí, lo quiero!
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