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¿Cómo sueles preparar tú la quinoa?

 

A mí me encanta la quinoa en ensaladas para primavera y verano, y acompañada de crema de verduras en invierno y otoño. Ésto último me recuerda a mi infancia, con las típicas sopa y estrellitas…. sólo que en versión más healthy, jeje. 

Para esta receta sólo he necesitado 15 minutos. De verdad, cronometrados. Las verduras hechas al horno tienen siempre un sabor mucho más potente que al vapor o hervidas. Y aunque sea un método de cocción menos saludable que las otras mencionadas, si eso sirve para que te animes a comer verduras con mucha más frecuencia, pues «pa’lante». Además, con el horno me valgo para aprovechar todas esas verduras que me han ido quedado «pachuchas» en la nevera a finales de semana. 

 

La gracia de esta receta es la salsa

Este plato lo he acompañado con una salsa de tahini conocida como Taratur. Yo es que adoro el tahini. Se lo echo a TODO, literalmente. Todo es todo: pescado, revoltillos, sopas… hasta para desayunar con copos de avena, pasas y canela… Es una buena alternativa saludable al aceite de oliva (aunque éste sea el top 1 en cuanto a grasas saludables de consumo diario) y el contraste de sabores queda genial.

Desliza hasta abajo para ver más información acerca del tahini y por qué deberías incluirlo en tu alimentación habitual. En esta entrada te he preparado un monográfico dedicado a esta crema, que para mí es un básico en las cocinas.

INGREDIENTES DE LA RECETA

  • 1 calabacín
  • 1 manojo de espárragos trigueros
  • 10 coles de bruselas
  • Quinoa hervida (2 partes de agua por 1 de quinoa)
  • Salsa Taratur (aliño de tahini): tahini blanco, zumo de medio limón, ajo en polvo, pimienta negra.

 

 

1 – Precalentar el horno a 180 ºC y poner a hervir el agua para cocer la quinoa.

2 – Cortar el calabacín en cubos y colocarlo junto a las coles y espárragos en la bandeja del horno previamente forrada con papel vegetal. Aclaro que CUALQUIER VERDURA VALE. Yo es que tenía esas en la nevera… Pero combina genial con calabaza, berenjena, puerro, pimiento verde, etc. Salpimentar al gusto. Introducir al horno.

3 – Lavar bien la quinoa en un escurridor bajo el grifo. Ayudarnos de una cuchara para ir removiendo los granos y enjuagarlos de modo uniforme. Si la quinoa no se lava antes de cocer, puede tener un sabor amargo debido a las saponinas, un compuesto tóxico naturalmente presente en la quinoa. No te alarmes, deberías consumir altas cantidades para tener efectos adversos. Pero si tienes algún tipo de problema intestinal, (por ejemplo síndrome del intestino irritable) al estar tus intestinos inflamados, es posible que incluso una pequeña cantidad de saponinas pueda irritarlos aún más. Cocerla durante 15 min.

4 – Preparar la salsa taratur. Las siguientes cantidades son en base a 1 persona: 1 cucharada sopera de tahini – yo usé tahini blanco – , el zumo de medio limón, 1 cucharadita de postre de ajo en polvo y pimienta negra recién molida. Para mezclarlo bien, usé un par de cucharadas de agua para homogeneizar la mezcla. Mezclar muy – muy bien para obtener una textura tipo mayonesa. Si te ha salido bastante cantidad, puedes guardar la mezcla en la nevera. Se conserva perfecto durante 1 semana.

Esperar esos 15 minutos a que la quinoa y las verduras terminen de cocinarse. Si has puesto mucha cantidad de verdura en el horno, o las verduras están cortadas en trozos muy grandes, quizá tardes 5-10 minutos más.

Si guardas por separado la quinoa y las verduras hechas al horno, puedes emplatarlo junto hasta 3 días después de haber hecho la receta. Para armar los tuppers, esto viene genial.

 

¿QUÉ TAHINI DEBERÍAS USAR Y POR QUÉ DEBERÍA SER UN BÁSICO EN TU DESPENSA?

 

Ya sabes que el tahini es la pasta que se obtiene al triturar las semillas de sésamo. En función de si éstas se han tostado o se han molido en crudo, del tipo de tueste y de si se les ha añadido sal o aceite de sésamo para obtener la crema, el sabor y textura del tahini puede variar bastante de una marca a otra. Más densa, con un sabor más amargo, etc.  

 

Algunas de sus propiedades:

 

Pero con independencia del sabor, tienes que saber que el tahini es tremendamente rico en calcio y en ácidos esenciales Omega 6. Por lo tanto, al igual que el aceite de oliva tiene un efecto cardiovascular protector. 100 gramos = 460 mg de calcio (100 gr de leche aportan 120).

Ojo, que el 50% del tahini son grasas, así que es un alimento muy calórico, pero voy a suponer que no te pasas el día comiéndolo.

Más motivos: muy recomendable ante casos de falta de memoria, apatía, nervios y ansiedad, problemas de concentración… Porque las semillas de sésamos trituradas (y no, no vale tomarlas enteras, porque se excretan tal cual…) contienen altas cantidades de fósforo y lecitina. Estos dos nutrientes son necesarios para la producción de neurotransmisores (conexiones cerebrales), entre otras funciones. Asegurar su ingesta recomendada cada día es importante, y puede marcarte una diferencia notable si se combina con la tríada de oro (dominio estrés – alimentación correcta – ejercicio físico).

 

¿QUÉ TAHINI COMPRAR? ¿BLANCO O TOSTADO?

 

 

BLANCO: Se obtiene con semillas de sésamo crudas y sin cáscara. Al no haberse tostado, conservan todas sus propiedades antioxidantes. No obstante, al haber sido descascarilladas tienen un poco menos de calcio.

TOSTADO: Se obtiene con semillas de sésamos enteras y tostadas. El hecho de tostarlas hace que la cáscara se abra ligeramente, y los nutrientes son mejor digeridos que en el caso del tahini blanco. Tiene un sabor más intenso que el anterior.

GANADOR: el tahini tostado. ¡Pero no descartes el blanco! Sigue siendo saludable y más adecuado en preparaciones dulces. Sí, el tahini admite muchas recetas, y algunas de ella son dulces. En otra entrada te enseñaré mis recetas y usos favoritos para esta crema taaaan versátil.

 

¿Y DÓNDE LO COMPRO?

 

Puedes comprar el tahini en algunos supermercados (en Mercadona no lo tienen, pero Eroski o Carrefour sí) y tiendas de alimentación ecológica. O en Internet, claro.

 

También puedes hacerlo tú con un molinillo picador, batidora potente o Thermomix. Sencillamente, compra semillas de sésamo tostadas y tritúralas.

Se conserva perfectamente durante varias semanas.

 

¡Eso es todo!

 

Y recuerda: si no es coherente ni consciente… no lo comas 

Un abrazo,

Eli

 

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